¿Por qué los políticos del PP en la Comunidad de Madrid ponen tanto esfuerzo en sus peleas internas, organizando tramas de espionaje entre ellos? ¿Desavenencias personales, o una cuestión de negocios? La política autonómica en Madrid, se mire por donde se mire, está completamente podrida. Los partidos políticos están infestados por individuos al servicio de intereses particulares, especialmente en el caso del PP aunque el PSOE tampoco está libre de culpa. El problema de fondo es bastante simple: en Madrid hay muchísimo dinero público controlado por muy pocas personas, lo que agrava los conflictos entre los contratistas y proveedores de servicios de la Comunidad, y al final, estas luchas provocan que el interés público quede relegado a un segundo plano.

Gente ávida de obtener millonarios contratos con la administración pública en condiciones favorables existe en todas partes. En aquellas comunidades que cuentan con varias provincias, los recursos deben repartirse entre los distintos núcleos de desarrollo (al menos aparentemente) y eso proporciona a los cuatro caciques locales su respectiva cuota de poder. Sin embargo, en Madrid se concentran la mayor parte de grandes constructoras, gestores privados de sanidad, empresas de seguridad, etc, y todos ellos cuentan con personal altamente cualificado dedicado a obtener contratos públicos. No es un problema de PSOE-PP, ni de enfrentamientos internos en el PP, son sólo negocios.

Cualquier sistema político se ve influido por intereses privados. Es cierto que la política debe estar en contacto con la sociedad, incluyendo a los distintos agentes económicos, el problema surge cuando son estos agentes los que logran controlar la política. Podemos clasificar a los políticos en tres grupos: políticos honestos que buscan principalmente el interés público (son muy raros), políticos mercenarios que defienden los intereses de la constructora de turno, y un tercer grupo de políticos oportunistas que sólo buscan perpetuar su puesto de trabajo dentro de la política.